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Escrito por: Laura, reclutadora del campus

Primero que nada, ¡felicitaciones! Debes estar muy orgulloso de ti mismo, tus esfuerzos por establecer una red de contactos y hacer que te conozcan han rendido frutos y ¡ahora has conseguido una entrevista! Como reclutadora del Campus, soy consciente del tiempo que has dedicado para lograr tu meta.  

Ahora, probablemente estás ahí sentado, nervioso pensando en lo que se viene. Realmente quieres el puesto para el cual te van a entrevistar y estás tratando de anticiparte a las preguntas que te harán para dar una buena impresión. ¡Todos hemos pasado por eso! Bueno, ¡yo estoy aquí para decirte que estar nervioso es algo positivo! Sentirse así antes de la entrevista significa que te importa el empleador que te va a hacer la entrevista y el trabajo para el cual te van a entrevistar. El secreto es convertir los nervios en entusiasmo. Aquí comparto algunos consejos simples que te ayudarán a prepararte y sentirte seguro para tu siguiente entrevista.

1. Practica tu presentación

Una de las cosas más comunes que un entrevistador dirá es “cuéntame un poco sobre ti” ¡así que te recomiendo tener tu “discurso ascensor” ya listo! Un “discurso ascensor” es una reseña general corta (no más de dos minutos) que aborda algunos puntos clave sobre ti y sobre lo que te hace destacar entre los demás.  Los elementos más importantes que debes incluir en tu presentación son tu educación, año actual de estudios, grado académico, experiencia en trabajos recientes, y qué es lo que buscas de tu programa mixto de formación y empleo, pasantía o carrera. Si el tiempo lo permite, puedes incluir un proyecto específico y pertinente en el cual hayas participado y del cual estés orgulloso, o por qué te apasiona tanto esa línea de trabajo. Dependiendo de tu público, ¡también puedes incluir uno o dos datos divertidos al final!  

Esta presentación marcará la pauta para la entrevista, por lo tanto, es importante preparar previamente aquellos elementos que incluirás para lograr una primera gran impresión. ¡Esta es una manera sencilla de desarrollar tu confianza y calmar los nervios por la entrevista!

2. Ven preparado

Este parece un consejo obvio, pero cómo te preparas antes de una entrevista es importante. Estar preparado no significa memorizar las respuestas a algunas preguntas que encontraste en línea para luego repetirlas textualmente en tu entrevista. ¡Los entrevistadores saben cuándo alguien ha ensayado mucho sus respuestas y definitivamente se ve poco auténtico! 

Si piensas que tu entrevista abordará temas concretos (es decir, “cuéntame qué hiciste en…”), debes saber que estas preguntas siempre abordan temas similares, por ejemplo, el trabajo en equipo, el liderazgo, la innovación, la organización, la resolución de problemas, el trabajo con los clientes, etc. 

Cuando te prepares para una entrevista, piensa en una situación que hayas vivido y que esté relacionada con estos temas, y practica decirlo en voz alta unas cuantas veces. Las preguntas pueden formularse de maneras ligeramente diferentes dependiendo de la entrevista, por lo tanto, es bueno pensar en ejemplos que puedan adaptarse fácilmente, dependiendo de cómo se realice la pregunta. Practica contar cada historia unas cuantas veces de diferentes maneras para que recuerdes los elementos clave que quieres comunicar sin tener que memorizar cada palabra de tus respuestas.

Si tu entrevista es en línea, evita leer tus respuestas de tus blocs de notas, pantallas de laptop, o evita mirar pestañas abiertas durante la entrevista. Los entrevistadores saben cuando alguien no está con los cinco sentidos puestos en la entrevista, pues sus respuestas suenan falsas. ¡Enfoca toda tu atención en el entrevistador y cierra otras pestañas para evitar distracciones! 

3. Sé tú mismo

Este consejo suena como un cliché, pero probablemente es el más importante. ¡Sé tú mismo! Si consigues el trabajo, tú serás el que vaya a trabajar todos los días, así que deberás demostrar que eres la misma persona que respondió la entrevista. Los entrevistadores quieren saber quién eres y por qué quieres ser parte de su equipo, por lo tanto, asegúrate de que tu personalidad y pasión destaquen.

Siempre recomiendo integrar a tus respuestas aquellas cosas que te diferencian.  ¿Qué te hace diferente de los demás candidatos entrevistados? Cada uno tiene experiencias de vida diferentes que los hacen únicos y ¡esas experiencias son las que añaden valor a un equipo! Identifica aquellas diferencias clave y explícales como podrías convertirte en un activo para la empresa si te eligen para el puesto. 

4. ¡Haz buenas preguntas! 

Finalmente, recuerda que tú también estás entrevistando a tus entrevistadores al igual que ellos lo hacen contigo. Asegúrate de que la empresa, el puesto y el equipo sean adecuados para ti también. Esto te ayudará a calmarte y sentirte seguro de ti mismo. 

Prepara con anticipación unas cuantas preguntas que quieras hacer a tus entrevistadores. ¿Quieres saber más sobre la empresa o la cultura del equipo? ¿Quieres saber sobre tus oportunidades de desarrollo o las posibilidades de crecimiento profesional que el trabajo te puede ofrecer? Busca a tus entrevistadores en LinkedIn previamente para constatar su experiencia. Pueden haber participado en proyectos o desempeñado puestos que pueden inspirar algunas de tus preguntas. Piensa previamente en 2 o 3 preguntas que te darán una idea más clara del trabajo y te permitirán saber si lo disfrutarás. 

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